martes, 8 de diciembre de 2015

LA VIDA ES...

La vida es…
                             “La vida es
                           un entrenamiento para la muerte.”

Ser para la muerte,
para la pérdida,
para el desprendimiento,
para el despojo:
el deshojar de las hojas del otoño,
el desenraizamiento…
Somos una sucesión de pérdidas,
y cuando abandonamos
capa tras capa de cebolla
no queda nada,
una hoja desprendida,
una vuelta del camino
y ya no hay más…
Pensamos haber visto,
o entrevisto,
o encontrado algo firme
y nos miramos las manos
desnudas, vacías…
Somos consciencia
de ser o de existir
sin más
y esa consciencia de nosotros  mismos
es la herida…
La capacidad de ver,
de mirar, de contemplarnos,
a nosotros mismos
como sombras
sabiéndonos mortales,
sabiendo que hemos de morir un día
no lejano…
Somos sabios,
sabemos eso, al menos,
y en eso consiste nuestro
ser diferencial…
Ser para la muerte.
Ser la herida
mortal de necesidad…

Mariano Ibeas                          11 / 11 / 2015

viernes, 30 de octubre de 2015

EL HAMMAN

EL HAMMAN
(Dedicado a Blanca)


Ismail ben Zaidum
construyó estos baños
para el solaz y el placer del rey
y sus amigos…

él murió casi de viejo
víctima de la peste
y dejó abundantes poemas…

su sucesor
también  murió,
asesinado,

nos dejó un rastro de sangre
__ los servidores lavaron
con agua abundante
los restos de la degollina__

aquél día su sucesor
se bañó
en el agua tinta en sangre
y lo disimularon también
los criados
con vidrios de colores
en los lucernarios
de la cúpula

¿soñó con morir quizás
del mismo modo?

no fue un sueño
fueron deseos que se hicieron realidad
años más tarde…

el artesano que realizó
los baños
amasó con sangre los ladrillos
y los coció en su horno,
el rojo tinto en barro
le pareció
digno de los reyes
el color de la bandera nazarí…

Mariano Ibeas

                                      28 / 10 /2007

jueves, 25 de septiembre de 2014

CIEN POEMAS...

Cien poemas…
         ... dedicado a Dorita Puig.

                “Dejé escritos cien poemas
                es decir,
                cien formas de morir”  (Elvira Sastre)
y morí cien veces
cada vez
y no aprendí nada
porque no hallé nada tampoco
ni un punto de luz
siquiera
al final del túnel…
Desde el principio
te dieron una leve luz
como de luciérnaga,
un ascua moribunda
como un embrión de luz
y la gestaste vanamente
como esperando,
intentando ser…
ser luz
humilde y dolorosa,
un leve resplandor apenas
temblando en el cuenco de la mano…
un tenue soplo puede matarla
o darle vida
danzando
de una mano a otra mano
sin cesar, candente
amenazada de muerte
atenazada de vida:
en cada inspiración
una bocanada
de oxígeno para quemar
en cada expiración una sentencia de muerte:
vida, muerte…
¡qué más da!
                                Mariano Ibeas 27/07/2014

martes, 12 de noviembre de 2013

MIGNONNE...

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 Mignone…
            « Mignonne, allons voir si la rose…
                     Pierre de Ronsard)
                    Dedicado a Blanca…

Te presentas frente a mí
como un reflejo
un aura de cristal
quebradiza y firme
__ trasparente la luz sobre el estanque__
te ilumina
la luz de atardecer
que sienta en la muralla
las últimas hojas del otoño,
te sientas a mi lado
sin hablar
y siento
que no hay nada
entre tú y yo
que nos separe,
eres una con el alba perezosa
rota en sangre y carmín
la rosa
que cela tu figura,
se quiebra y se suspende
en el aire tardo,
el dedo acariciante de la brisa
dibuja entre tus labios
la sonrisa,
no hay lugar al silencio
la risa te delata,
vuelve sonoro cascabel a mis oídos
¿qué puedo hacer
sino desear
mientras me sume en lo hondo
tu perfume y tus dedos rompen el hechizo,
el fuego sutil de un roce
entre los labios
y una vaga caricia
apenas insinuada;
nada me dices __ digo__
nada me dices, nada
y el silencio
sólo se rompe
con el primer fulgor de madrugada.
                                               22/10/2013

Mariano Ibeas

viernes, 5 de abril de 2013

UN VIAJE EN TRANVÍA

UN VIAJE EN TRANVÍA

20130403193406-ana-bozal.jpgUN VIAJE EN TRANVÍA
En principio el viaje no debía ser más que eso, un viaje más de casa al centro de la ciudad.
Y sin embargo.
El convoy  dio un pequeño latigazo y se paró. Estos sistemas de transporte tan nuevos, tan automáticos, tan sofisticados parecen tener vida propia y tomar sus decisiones de modo independiente, por encima  de la voluntad del conductor… y de los viajeros.
El conductor no daba crédito, estaba nervioso; las pantallas y las lucecitas del tablero de a bordo estaban apagadas. Sólo funcionaban los sistemas de visualización de las aceras, y el micrófono de interconexión __ supongo__ con la unidad central.
Yo estaba  sentado en la primera fila en sentido de la marcha y el convoy iba casi de vacío; un buen lugar para curiosear lo que se cocía en la cabina del conductor.  A mi lado viaja una señora de unos cincuenta años. En el convoy cincuenta o sesenta personas.
El resultado del parón: un traspiés para  unos cuantos viajeros que viajan de pie  y una joven que se queja de un dolor en la muñeca…  Hay comentarios para todos los gustos:
__ “Debe dar parte”
__ “Tiene que pedir un parte”
__ “¿Parte de qué, a quién?”
__ “Parte del incidente al conductor.”
__ “No, que se lo harán en urgencias”.
__ “No, que se lo hará el conductor”
__ “No, pero si ya casi no me duele”
__ “Sí , pero por si acaso, usted vaya a urgencias, que luego nunca se sabe”.
Oigo que la joven habla por teléfono:
__ “Sí, acabo de llegar a Zaragoza… sí, todo bien, sí, enseguida, sí, ahora mismo llego…”
El conductor  habla de nuevo por el interfono y  pone en marcha el convoy;  en la parada siguiente, se acerca la joven a la cabina, explica someramente lo ocurrido y el conductor le pide sus datos, “para confeccionar el parte”. Aparece un inspector, nueva explicación y le ofrece a la joven un papelito con los teléfonos  de contacto “por si acaso”, se deshace en amabilidades y el convoy continúa su recorrido…
                                            ***
Contemplo El Ebro, crecido en una avenida que dura ya casi dos meses, a ambos lados del puente de Santiago como desde un escaparate;  el agua baja color barro a buena velocidad, las últimas lluvias le han dado fuerzas y ocupa el espacio con una subida de cuatro a cinco  metros; los bomberos montan guardia a la altura de Helios y los patos  exploran  las orillas.
Mientras tanto, la señora que se sienta a mi lado llama por teléfono móvil, es un modelo desgastado y antiguo. Le responde una voz infantil. Hoy es martes después de Pascua  y también los días siguientes de la semana, los escolares en esta comunidad no tienen clase…
__ ¿Quién?
__ …. , ….,
__ ¿ El tío Alberto?, no puede ser…
La señora está cada vez más nerviosa, a punto de estallar en llanto.
__“ Tú,  tranquilo, ahora llego a casa, tú tranquilo… ya llamo yo, ahora llego”...
 La señora no acierta a marcar un número el teléfono, el teléfono no funciona, lo estruja, desmonta la tapa trasera, presiona la pila, la tarjeta y al final… lo consigue, marca un número de contacto:
__ “Mi  hermano, Alfredo, ha muerto”.
La señora suspira profundamente, se esconde tras sus gafas, arruga un pañuelo,  se mueve, nerviosa,  rebusca en el fondo del bolso, un monedero, las llaves… aprieta nerviosa un manojo de llaves…
__ ”Señora, ¿le ocurre algo?,¿ puedo ayudarla?”__ esto es lo que pienso, pero no lo digo.
No sé qué podría decir,qué podría hacer en realidad,para ayudarla. “No se deben escuchar las conversaciones de los demás,__ pero la vida se exhibe a través de los teléfonos móviles__, no se debe intervenir, inmiscuirse en la vida de los otros”.  Ciegos y sordos  a lo que ocurre alrededor, somos  sólo viajeros, usuarios, clientes, coincidentes, coexistentes, medio millón de personas que pasan unas al lado de otras… indiferentes, cada día.
Prefiero no pensar. Entiendo que es difícil ayudar, en ese momento y en esas circunstancias…; solamente puedo esperar  y desear que el convoy siga su camino, que no haya más incidentes, que vaya más deprisa, que la señora llegue a su destino, cuanto antes…
Yo me bajo en la próxima.  Un timbre me alerta. La voz del sistema anuncia mi parada.
La señora que durante el trayecto fue mi compañera de asiento en un viaje del tranvía, sigue sentada, a punto de  estallar en llanto seguramente,  pero no lo hará hasta la próxima parada, cuando llegue a su destino, cuando se baje… Yo no lo veré.
Yo me bajo, ésta es mi parada,  la vida sigue…

                                                     Mariano Ibeas  2/03/2013

miércoles, 3 de abril de 2013

MANUEL VILAS

MANUEL VILAS: UN DIÁLOGO DE SEXO

http://antoncastro.blogia.com/2013/040302-manuel-vilas-un-dialogo-de-sexo.php
¿No habría sentido celos del éxito de ‘Las sombras de Grey’?
No, en absoluto, aunque tanto “La sombras de Grey” como “El luminoso regalo” tratan el mismo tema: el erotismo. Creo que la gente quiere leer novelas sobre sexo, está en el ambiente.
 ¿Qué es lo que te lleva a escribir un libro tan descaradamente sexual, incluso pornográfico si eso se puede sostener en estos tiempos?
 El erotismo, en mi opinión, es un asunto todavía sin resolver, y de eso se habla en “El luminoso regalo”. El sexo sigue ocupando un lugar central en las relaciones humanas y en la búsqueda de la felicidad, he intentado poner el dedo en esa llaga. Hemos resuelto muchas cosas a lo largo de la Historia, pero el erotismo es una fuerza atávica y ancestral que nos devuelve al origen de la especie.

martes, 12 de marzo de 2013

Los Encuentros en la Librería CERTEZA

Los Encuentros eN la Librería CERTEZA