II
No
tiene postigos ni candados:
un
ser, el silencio,
que
tendrá parentesco
con la muerte, no lo sé,
que
llega siempre
aunque
no se le espera,
y
a veces, que se invoca,
que se espera.
Y
creemos que ha llagado…
se
va y ya no está ahí,
un
ser y no ser,
un
absoluto, un misterio
sin
resolver.
¿Somos
silencio acaso,
ser
para la muerte…?
__
¿Será el silencio
un emisario, un heraldo
del
más allá
que nos recuerda
lo
imposible?
La
dulce paz,
la
belleza inextinguible,
lo que no cambia
lo
que siempre está
y
permanece inalterable
por
toda la eternidad,
un
rodar eterno de la luz,
y no podríamos soportar
la
eterna felicidad.
Mariano
Ibeas 25/10/2025






