II
Con
suerte el poeta
traducirá
en palabras
la
ira de los dioses,
el
tiempo de las nubes
el
flujo de las aguas
el
rodar de las estrellas
y
reducirá el todo
a
número, metro y compás,
música
de las esferas.
Pero
no siempre está
el
poeta oráculo de los dioses
no
está ni se le espera:
confundió
los hados
y
se quedó dormido
en
el reino de las sombras;
volvió
la vista atrás
y
no está cuando se le necesita
ni
es tampoco entendido
en
lo que dice
simplemente
balbucea
viene
de un mundo
a
otro mundo
y
no quiere revelar
la
luz que le ciega.
Mariano
Ibeas 23/01/2025





